La decisión extrema

Últimamente, en uno de los clásicos ciclos de renovación de mi filosofía de vida, he estado auditando la naturaleza de las decisiones, analizando qué es una decisión, que implica tomar una decisión, que habilidades hacen ser un buen tomador de decisiones, o como puede uno cargar el peso de una decisión.

La decisión es el proceso por el cual asignamos acciones para generar eventos futuros, sin conocer con fidelidad el resultado o conociendolo, para decidir tomamos información del medio, la asimilamos, y mediante un proceso cerebral elegimos una o varias de entre un número finito de acciones para resolver el problema. Según mi análisis, las acciones tienen unos cuantos atributos que las clasifican. Atributos de entrada (naturaleza de los datos de te hacen tomar la decisión), atributos de salida (naturaleza de las consecuencias de la solución), corrección adaptativa (corrección de la decisión en función de decisiones parciales), índice de pasión (circunstancia por la cual nuestras decisiones son cabales o pasionales), etc. Pero esto es otro tema, ahora hablaré de la dificultad de una decisión.

La dificultad de una decisión reside en el nivel de información que tenemos para usarla, la magnitud de las consecuencias que puede generar, y el tiempo que tenemos para tomarla. Veamos algún ejemplo de decisión en base a su dificultad.

Nos dirigimos a un restaurante, y el último obstáculo para llegar, es su puerta de cristal, en ella vemos una pegatina que pone “tirar”, y en ese momento, debemos elegir como interactuar con la puerta para acceder al interior del restaurante. Este es un caso de decisión simple, aunque la gente suele tomar con frecuencia la decisión equivocada.

Un caso un poco más complicado puede ser el de comprar un abono transporte. Te informas de cuanto cuesta, y de las zonas que puedes recorrer, y analizas un poco qué harás durante ese mes, para saber si te compensa económicamente o no. En ocasiones amortizaras el abono, y en otras no, la consecuencia es un mayor o menor gasto económico.

Y por último tenemos el caso de la decisión extrema. Por macabro que parezca, esto me lo contó una profesora de religión que tuve en el cole con unos 7 u 8 años. El diablo captura a tus padres, y te da a elegir, matar a papa y salvar a mama, o matar a mama y salvar a papa, cualquier otra acción que no sean las propuestas por el diablo supondrá la muerte de las dos, tienes que decidir rápido o matará a los dos. Recuerdo que todas las respuestas eran del tipo cojo una katana y mato al diablo, rezo para que dios lance rayos por el culo, o simplemente algún niño se puso a llorar ante la idea, pero ninguna respuesta era la elección de sacrificar a uno para salvar al otro. Aunque me parece un poco raro para que lo plantee un profesor de religión, representa perfectamente la naturaleza de la decisión extrema. No entiendes las razones por las cuales tienes que tomar la decisión, no tienes tiempo para pensarlo, y las consecuencias son tan brutales que nadie puede cargar con ellas.

Últimamente he tenido que tomar decisiones complicadas, con poca información, con poco tiempo, o con grandes consecuencias, y me he dado cuenta de lo difícil que es, ante este tipo de decisiones, lo más simple, y lo más cobarde, es no tomar ninguna decisión, yo me he visto tentado muchas veces con la idea de omitir tomar decisiones por miedo al error. Pero me he dado cuenta de que ese no es el camino, he conocido personas capaces de tomar muchas decisiones complejas, con los cojones suficientes para cargar con las consecuencias.

Les admiro, y quiero ser como ellos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

qué pasa, Arlandy, soy Germán. Oye, de esa pregunta de profesora de religión no me acuerdo, macho, y creo que por la edad que dices íbamos juntos a clase. Semejante barbaridad propuesta a un chaval sólo puede darse en el Ciudad del Aire. Qué tiempos...

Anónimo dijo...

Por cierto, otra cosa, ayer no viniste al final, marica. Te perdiste al Lema ataviado únicamente con tanga rojo. Además, fíjate que quería hablar contigo sobre la toma de decisiones, cosas respecto a lo de cambiar de trabajo.

Lucia dijo...

Hola Javi:)
Tienes razon.A veces no es facil tomar las decisiones para sus posibles consecuencias.Si tu admiras aquellas personas,de la cuales hablas en este post,yo admiro a ti y la decision que tu has tomado y que creo va a ser pesada asi que animooo;)
Mis complimentos ,otro post(un poco dificil:P)muy bonito y bien escrito
Un besoo!
Lù:)

Javier dijo...

jejeje. Creo que por esos entonces no estabas en el colegio, o por lo menos no en mi clase, era una profesora un poco mayor, con el pelo muy corto (como un chico) no me acuerdo de su nombre.

Ya sabes, cuando quieras jugamos un partido de tenis y hablamos todas las filosofías que tengamos, y te aporto mis nuevos datos sobre el mundo laboral.