El plan de Darwin

La biología... esa disciplina de la ciencia que consiste en contar el número de patas que tiene una araña, y en ponerle nombre a los setecientos mil tipos de escarabajos peloteros que existen. La biología existió para ese momento, en el que Darwin descubría la selección natural y la teoría de la evolución; ahora existe para tener más posibilidades de éxito en saber y ganar.

Darwin fue un genio, para mi uno de los tres mejores científicos de la historia, no solo por sus descubrimientos y sus aportaciones a la ciencia, sino por haber dado la mayor patada en los cojones al Vaticano hasta el momento.

La selección natural, es la razón por la cual tendrían que dar un premio novel a la naturaleza... mira que es sabia la jodida... pero la selección natural es de calle lo mejor que ha creado esta tía, ni gravitación universal, ni el aloe vera, ni leches, la selección natural es su opera prima.

Pero la historia ha dado un duro golpe a esta brillantez de la naturaleza. La medicina moderna ha destrozado completamente el libre albedrío de la selección natural hasta el punto de que la raza humana hace ya bastantes años que antievoluciona en lugar de evolucionar.

Pero Darwin, gran amante de la naturaleza y de esta obra maestra que engorda a los buenos y tortura y extermina a los débiles tenía un plan secreto... y como El Cid, está apunto de ganar su mayor batalla después de muerto. He aquí mi teoría.

Darwin sabía que la medicina mantendría vivos a los débiles y les permitiría procrear y extender su defectuosa semilla como un cáncer por el planeta hasta destruir por completo el trabajo que durante millones de años ha ido labrando la selección natural. Darwin quería ayudar a la naturaleza, sabía que tenía que ayudarla a exterminar a todos aquellos a los que los macabros, sigilosos y eternos brazos asesinos de la naturaleza no podía alcanzar cuando eran arropados por la penicilina y aberraciones médicas similares.

El genio Darwin, con la mera inspección visual era capaz de identificar a los individuos que no sacaban más de un cinco en el examen de ingreso a la selección natural, y pensaba. “¿Y si los matase yo mismo? Si apedrease y apalease a todos y cada uno de ellos, contra eso difícilmente podrá luchar la medicina moderna. Si... eso haré seré el campeón de la selección natural mataré a todos y cada uno de los que no deberían haber nacido. Pero soy viejo, el mundo es muy grande y hay tantísimos que debería matar...”.

Darwin se atormentaba... sabía que tenía una importantísima tarea, que sería el único capaz de evitar el colapso total del universo, pero ¿cómo? Era tan complejo matar a tantísima gente de forma selectiva.

Durante uno de sus últimos viajes navegaba en su barco cuando de pronto se le ocurrió ¡Ya sabía como sanar a la humanidad! ¡Todo encajaba! ¡Era brillante! Y en ese mismo momento empezó a escribir todo lo que tenía en la cabeza. Un plan detallado, exquisito y sutil con el cual podía ayudar a la gran madre con su selección natural.

En tres días tenía todo escrito, el plan estaba redactado en unos papeles que guardaba celoso hasta la vuelta a casa. Su barco regresaba, pronto estaría en Inglaterra y podría poner fin a esta agonía natural.

Pero la noche del último día de viaje una tormenta, la más salvaje que había vivido destrozaba su barco. Su tripulación no tenía esperanzas de salir de allí. Sabían que había llegado su fin. Y entonces Darwin, en el último momento antes de quebrar el barco guardó todos sus papeles y los metió en una botella de cristal, que tapó perfectamente y lanzó al mar. Allí pereció Darwin, leyenda y campeón de la naturaleza; pero su mayor victoria estaría por llegar.


125 años después...

Dos surferos practicaban su deporte favorito... cuando pararon a descansar y se acercaban a la arena contemplaron una botella de cristal. La cogieron, sacaron unos papeles muy viejos que contenían y se pusieron a leer.

- Joe tronco es una carta de Darwin colega, el pavo que inventó la máquina de vapor ¿no? Pásame el porro tu.
- Qué dices hombre si Darwin es un DJ de mi barrio.

Entonces leyeron los documentos en los que se explicaba como construir un caballo de troya, la máquina perfecta que devolvería a la selección natural lo que es suyo.

Era un sistema capaz de marcar a todos los individuos del planeta que no tenían que haber nacido. El sistema era una baliza capaz de localizar a cada persona para su extermino y la limpieza mundial.

Los documentos explicaban a la perfección como debía ser este artilugio, la forma de fabricarlo, como distribuirlo y como hacer el marketing necesario para que absolutamente todos los humanos defectuosos quedasen marcados por él para el posterior exterminio.

Una obra maestra, un ser inerte capaz de localizar y acoplarse a todas las víctimas de la naturaleza.

- Eh! Tronco mira aquí en la última página pone como tenemos que llamar al cacharro este.
- ¿Si? Joe to guapo... yo ya estaba pensando nombres. ¿Cómo se llama?
- Pues aquí pone... Power Balance.

Y así consiguió Darwin retomar la labor de la selección natural. Y está muy cerca el día en el que es sistema de exterminio ideado por Darwin comience a matar lo los marcados por esta brillante pulsera.

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NOTA: Este post más que nada es un relato, no una opinión :P la gente que lleva una Power Balance me parece bastante retard, pero no por eso pienso que tengamos que matarlos. Tenemos que aprovecharnos de ellos y seguir robándoles dinero!!!

2 comentarios:

Richi dijo...

Es la leche, tienes mucha razón en algunas cosas, me da qué pensar :-P.

Guillermo dijo...

Matémoslos.