Tipos de ocio

El tiempo de ocio es esa fracción del día que todos queremos alargar en detrimento de otras fracciones. Todos desearíamos tener menos tiempo de trabajo, y que nuestras obligaciones fuesen despachadas más rápido para inflamar nuestro tiempo de ocio, y como no, todos nos hemos quitado muchas veces horas de sueño para prolongar el tiempo de ocio.

Aumentar nuestro tiempo de ocio es una tendencia evolutiva, de la misma forma que hace miles de años reducir el tiempo de supervivencia nos hizo evolucionar, a veces es fácil pensar que cuanto más trabajemos más evolucionaremos, pero ya hace muchos años que un videojuego (no iba a ser un profesor de filosofía xD) me invitó a la reflexión de que la evolución, a día de hoy, pende del arte.

Llevo dos párrafos y aun no he planteado el tema del que quiero reflexionar, me estoy convirtiendo en un escritor tántrico xD. Que el ocio lleva al arte podría argumentarlo en este post, pero voy a tratar de ser eyaculador precoz ya que de lo contrario al avanzar en párrafos me parasitará la pereza y tendré el enésimo post inacabado. :P

A mi forma de ver, el ocio tiene dos componentes, creativo y destructivo. El ocio creativo es el que nos incita a crear, así ocio creativo podría ser el que dedica su tiempo libre a dibujar; y el ocio destructivo (para que rime y quede épico xD) es el que nos hace devorar el arte, así ocio destructivo podría ser ver una pelicula (no, una porno no ¬¬).

Pero normalmente no es tan fácil de clasificar, no podemos abrir dos sacos y meter en uno las actividades creativas y en otras las destructivas, en realidad todas estas actividades, que hacemos porque queremos y en esencia porque nos gusta, suelen tener un poco de cada cosa, o mucho de una cosa y poco de otra.

Por mi parte considero que escribir en este blog es una de mis formas de ocio, con una componente creativa dominante, y muchas veces me ha llevado a pensar si realmente no escribir en él con más frecuencia se debe a que no sea creativo, y en parte así es la creatividad no es algo que se pueda explotar de oficio, se puede escribir de oficio y el producto puede ser bueno, pero la creatividad es una “sustancia” que se genera en base a nuestro estado de ánimo, expontanea e impredecible, se puede incentivar, pero no se puede domar.

Y en busca de este arte perdido, me he dado cuenta de que he sido muy creativo en una de mis grandes aficciones, los videojuegos. Pensando situaciones, reflexionando sobre ese tiempo, y volviendo a ver los resultados, me he dado cuenta de que en pequeñas tonterías, que posiblemente nadie más que yo llegue a ver, jugando a los videojuegos he derrochado una barbaridad de arte, y me gusta, me gusta verlo y recordarlo, pensarlo y reír descontroladamente y decir ¡Imba! ¡Pwned! ¡Owned!

Y es que, de igual forma que se puede ver la angustia del autor en las líneas rectas de un cuadro de arte moderno, se puede ver la angustia del jugador viendo morir a sus peones en un harass de motos, en la explosión de los banelings a los pies de tu bola, o en los fénix persiguiendo a los mutas. :)

Tal vez esto haga que escriba más, o no.

Capitalismo

Me he quedado en estado de shock cuando he visto en el buzón una propaganda de una tienda de alimentación en mi barrio. Un pollo limpio por 1,5€.


Después de reflexionar sobre ello un rato, pensar quien somos, a donde vamos y de donde venimos; he deducido que un piso de tres habitaciones debería valer entre 60.000€ y 65.000€.

Aaaaah... pronto llegará el día en el que se destruya el sistema... pronto... muy pronto!

Lucho

Lucho hasta la muerte

lucho muerto en vida
lucho porque hay muchas bocas
y poca comida

lucho por la inteligencia
y también por la ignorancia
cada vez más convencido
que es muy corta su distancia

lucho a en punto
lucho a y cuarto
lucho a media y menos cuarto
se van pasando las horas
y uno empieza ya a estar harto
y en mi diccionario
lucho por palabras
en las que las haches
sean siempre intercaladas

de tanto luchar escucho
las luces y veo el sonido
pocas veces el luchar
para mí penderá de un hilo

lucho de Montesco
y de Capuleto
a veces de frente
y otras como un perro viejo

lucho por los sentimientos
con la fuerza de un coloso
muy consciente y enterado
que el amor es caprichoso


No es mío, pero ojala lo fuese, porque me encanta :)

El plan de Darwin

La biología... esa disciplina de la ciencia que consiste en contar el número de patas que tiene una araña, y en ponerle nombre a los setecientos mil tipos de escarabajos peloteros que existen. La biología existió para ese momento, en el que Darwin descubría la selección natural y la teoría de la evolución; ahora existe para tener más posibilidades de éxito en saber y ganar.

Darwin fue un genio, para mi uno de los tres mejores científicos de la historia, no solo por sus descubrimientos y sus aportaciones a la ciencia, sino por haber dado la mayor patada en los cojones al Vaticano hasta el momento.

La selección natural, es la razón por la cual tendrían que dar un premio novel a la naturaleza... mira que es sabia la jodida... pero la selección natural es de calle lo mejor que ha creado esta tía, ni gravitación universal, ni el aloe vera, ni leches, la selección natural es su opera prima.

Pero la historia ha dado un duro golpe a esta brillantez de la naturaleza. La medicina moderna ha destrozado completamente el libre albedrío de la selección natural hasta el punto de que la raza humana hace ya bastantes años que antievoluciona en lugar de evolucionar.

Pero Darwin, gran amante de la naturaleza y de esta obra maestra que engorda a los buenos y tortura y extermina a los débiles tenía un plan secreto... y como El Cid, está apunto de ganar su mayor batalla después de muerto. He aquí mi teoría.

Darwin sabía que la medicina mantendría vivos a los débiles y les permitiría procrear y extender su defectuosa semilla como un cáncer por el planeta hasta destruir por completo el trabajo que durante millones de años ha ido labrando la selección natural. Darwin quería ayudar a la naturaleza, sabía que tenía que ayudarla a exterminar a todos aquellos a los que los macabros, sigilosos y eternos brazos asesinos de la naturaleza no podía alcanzar cuando eran arropados por la penicilina y aberraciones médicas similares.

El genio Darwin, con la mera inspección visual era capaz de identificar a los individuos que no sacaban más de un cinco en el examen de ingreso a la selección natural, y pensaba. “¿Y si los matase yo mismo? Si apedrease y apalease a todos y cada uno de ellos, contra eso difícilmente podrá luchar la medicina moderna. Si... eso haré seré el campeón de la selección natural mataré a todos y cada uno de los que no deberían haber nacido. Pero soy viejo, el mundo es muy grande y hay tantísimos que debería matar...”.

Darwin se atormentaba... sabía que tenía una importantísima tarea, que sería el único capaz de evitar el colapso total del universo, pero ¿cómo? Era tan complejo matar a tantísima gente de forma selectiva.

Durante uno de sus últimos viajes navegaba en su barco cuando de pronto se le ocurrió ¡Ya sabía como sanar a la humanidad! ¡Todo encajaba! ¡Era brillante! Y en ese mismo momento empezó a escribir todo lo que tenía en la cabeza. Un plan detallado, exquisito y sutil con el cual podía ayudar a la gran madre con su selección natural.

En tres días tenía todo escrito, el plan estaba redactado en unos papeles que guardaba celoso hasta la vuelta a casa. Su barco regresaba, pronto estaría en Inglaterra y podría poner fin a esta agonía natural.

Pero la noche del último día de viaje una tormenta, la más salvaje que había vivido destrozaba su barco. Su tripulación no tenía esperanzas de salir de allí. Sabían que había llegado su fin. Y entonces Darwin, en el último momento antes de quebrar el barco guardó todos sus papeles y los metió en una botella de cristal, que tapó perfectamente y lanzó al mar. Allí pereció Darwin, leyenda y campeón de la naturaleza; pero su mayor victoria estaría por llegar.


125 años después...

Dos surferos practicaban su deporte favorito... cuando pararon a descansar y se acercaban a la arena contemplaron una botella de cristal. La cogieron, sacaron unos papeles muy viejos que contenían y se pusieron a leer.

- Joe tronco es una carta de Darwin colega, el pavo que inventó la máquina de vapor ¿no? Pásame el porro tu.
- Qué dices hombre si Darwin es un DJ de mi barrio.

Entonces leyeron los documentos en los que se explicaba como construir un caballo de troya, la máquina perfecta que devolvería a la selección natural lo que es suyo.

Era un sistema capaz de marcar a todos los individuos del planeta que no tenían que haber nacido. El sistema era una baliza capaz de localizar a cada persona para su extermino y la limpieza mundial.

Los documentos explicaban a la perfección como debía ser este artilugio, la forma de fabricarlo, como distribuirlo y como hacer el marketing necesario para que absolutamente todos los humanos defectuosos quedasen marcados por él para el posterior exterminio.

Una obra maestra, un ser inerte capaz de localizar y acoplarse a todas las víctimas de la naturaleza.

- Eh! Tronco mira aquí en la última página pone como tenemos que llamar al cacharro este.
- ¿Si? Joe to guapo... yo ya estaba pensando nombres. ¿Cómo se llama?
- Pues aquí pone... Power Balance.

Y así consiguió Darwin retomar la labor de la selección natural. Y está muy cerca el día en el que es sistema de exterminio ideado por Darwin comience a matar lo los marcados por esta brillante pulsera.

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NOTA: Este post más que nada es un relato, no una opinión :P la gente que lleva una Power Balance me parece bastante retard, pero no por eso pienso que tengamos que matarlos. Tenemos que aprovecharnos de ellos y seguir robándoles dinero!!!

RePop

Algo que ofrecer

PHEL1

La oficina estaba tranquila... ¡Qué novedad! Siempre estaba tranquila, en poco menos de dos años jamás había visto la oficina de una forma diferente; tranquila... siempre tranquila. Aquel verde de las paredes, en su día le parecía luminoso, ahora era nauseabundo ¡Y los stores! qué sofisticado y moderno... jamás pensó que algo tan fino pudiese acumular tantísimo polvo.


Estaba de mal humor, había vuelto a perder. Parecía muy interesante al principio cuando le contaba a sus amigos que estaba tan tranquilo en la oficina que podía jugar a la consola... los videojuegos le asqueaban, odiaba perder, ¡Odiaba jugar! pero lo hacía... tal vez por que en otra época pensaba que era divertido.

El uniforme era su propia celda de castigo... quedaban lejos los días en los que iba impecable cada día. Ahora llevaba el mismo traje día tras día, pasaban meses hasta que lo lavaba... muchos días, al llegar a casa lo tiraba al suelo hecho una bola, y así era como al día siguiente se lo ponía.

A veces lo pensaba... ¿Cómo he podido cambiar tanto en dos años? Antes era soñador y alegre; y ahora... vivo para amargarme y amargar a los demás. Pero pronto dejaba de pensar en ello, nunca duraba lo suficiente en su mente como para reaccionar... era como un toxicómano... intentando salir... pero nadie le ayudaba... ¿Porqué? No estás enfermo, y tienes un trabajo, la sociedad no te exige más.

Solamente era otro jueves más. Aun faltaban cinco horas para la salida, no pasaba nada, ni un sonido, ni las agujas del reloj sonaban, el reloj no había vuelto a funcionar desde que le tiró un zapato algunos meses atrás.

Llamaron por teléfono. No era ninguna de las extensiones conocidas, en la pantalla ponía "Número privado". Le extrañó bastante, nunca había llamado nadie de fuera del edificio. Pensó que sería alguien intentando vender una ADSL, o televisión por cable... "vamos a echarnos unas risas" pensó, y descolgó.

- ¿Si?
- Confía en el Halach Uinik.
- ¿Cómo?
- Confía en el Halach Uinik.
- Lo siento se ha confundido.
- Pedro.
- Si, soy yo. ¿Quien eres?
- Confía en el Halach Uinik.
- Pero dime quien eres, no entiendo lo que me estás diciendo.
- Confía en el Halach Uinik. Ahora vas a morir, pero recuerdalo. Confía en el Halach Uinik.

Solamente pudo escuchar un brutal sonido ¿Tal vez una explosión? Qué rápidamente pasó a un agudo pitido y un abrasador dolor en los oídos. Pedro sabía que estaba gritando, pero no era capaz de escucharse. Unas inmensas lenguas de fuego que provenían de su espalda y lo envolvían fue lo último que vio antes de desmayarse... o morir.





Escribir

Para escribir bien una persona debe estar profundamente inspirada, o profundamente atormentada.